pregunta 1 / 7 ¿A qué hora sales de tu casa entre semana? A la misma hora desde hace años. Ya sé en qué puerta se abre espacio. Depende del día. Tengo un plan y un plan de respaldo, y a veces uso los dos. Temprano, tarde, a la hora que sea. Mi día no tiene hora de cierre. Con tiempo de sobra para alcanzar asiento y leer dos capítulos.
pregunta 2 / 7 ¿Qué haces en el trayecto? Observo. Después de tantos años, el vagón es mi telenovela. Repaso el mapa mental de mi ruta y ajusto sobre la marcha. Voy de pie, audífonos al tope, esquivando codos con oficio. Leo. Si no traje libro, leo lo que trae el de al lado.
pregunta 3 / 7 ¿Dónde comes? En la fonda de siempre. La señora ya sabe que sin cebolla. Donde se pueda. Tengo tres lugares en rotación y dos abren cuando quieren. Tacos de pie a la salida de la estación, con el claxon de fondo. En una cafetería con mesas para leer, aunque el café sea regular.
pregunta 4 / 7 ¿Qué música te acompaña? Rock urbano y boleros. Lo que aguante el paso de los años. Playlists nuevas cada semana. Algunas funcionan y otras se quedan a medio camino. Cumbia, reguetón, lo que suene fuerte. Si el de la bocina va en mi vagón, mejor. Podcasts, jazz de biblioteca o nada. El silencio también se lee.
pregunta 5 / 7 ¿Cómo reaccionas a un retraso? Suspiro y me acomodo. He esperado cosas peores en este mismo andén. Reviso alternativas, aviso a quien haya que avisar y sigo. Ya me sé el guion. Me bajo y me voy caminando o en pesero. Quedarme a esperar no es opción. Aprovecho para terminar el capítulo. El retraso es tiempo de lectura.
pregunta 6 / 7 ¿A dónde vas los sábados? Al Centro. Camino el Zócalo como quien visita a la familia. Al sur, a un mercado de Tláhuac o a un café de Mixcoac que alguien me recomendó. Llegar es parte del plan. A donde haya ruido: un concierto, una fiesta en la Doctores, una salida hasta que cierre el último bar. A una librería de Coyoacán o a un ciclo de cine en CU. Regreso con más libros de los que traía.
pregunta 7 / 7 ¿Qué opinas del Chopo? Fui hace veinte años y todavía tengo la playera. Se respeta. Me gusta la idea. Todavía no le agarro el modo, pero ya casi. Ruidoso, lleno y sin pausa. Ahí me siento en casa. Voy por fanzines y discos raros, y me quedo platicando con el de los libros usados.